Voy dejando una estela de sonrisas,sonrisas de alegría e inocencia,
reflejadas en cada ilustración
diseñada para colorear.
Aunque incomprendidos quizás
por algunos padres;
elogiados abundantemente sin embargo,
por otros que son capaces
de trasladarse al mundo infantil
de sus amados hijos;
estas imágenes en papel
también son mudos testigos
de alguna lágrima o llanto desconsolado
de un pequeño o una pequeña
que no ha conseguido su
apreciada presea.
Pero estos dibujos no pueden pasar
inadvertidos como cualquier otro;
es que sus mensajes llevan un perfume especial:
son enseñanzas educativas diseminadas
en un reino bombardeado por
tanta basura e indeseables modos de vivir.
Es que su vital esencia
mana nada menos que del libro de los libros,
desechado por necios y amado por sabios:
La Palabra de Dios... la Biblia.
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