sábado, 17 de abril de 2010

UN SIMPLE SALUDO (COMENTARIO)


Una de las reglas principales de la educación, es el saludo a otra persona, ya sea conocida o no conocida. Obviamente, con la evolución del sistema imperante en la humanidad en decadencia, la sociabilidad también ha ido perdiéndose entre unos y otros.
Y si de saludar se trata, cabe preguntarnos: ¿A quién deberíamos saludar, cuándo y dónde?
Bueno, si alguien me dá la cara, ya es una propicia señal que me llama al saludo, aún cuando no le conozca.
Algo muy importante: si interrumpo o me integro a un grupo de personas, en el cual hay algún conocido al cual deseo saludar; lo más sensato es que también salude a quienes están con aquella persona, aún cuando no les conozca (y con mayor razón si les conozco). Es que muchas veces, nos olvidamos que aquella persona no está sola en ese momento; y no se vé muy agradable obviar a los demás.
Que otros sean poco cordiales, no significa que yo también lo sea...
Que otros anden con la cara mirando para el suelo, no significa que yo también lo haga...
Que otros sean vencidos por el orgullo y la indiferencia, no significa que yo no sea atento y sencillo...
Si llego a un lugar público, debería empezar por saludar al que me atiende... y despedirme al marcharme...
Si tomo asiento junto a otras personas, al menos debería saludar a quienes me rodean. Y despedirme al marcharme...
Un simple saludo, no rebaja a nadie, sino más bien nos honra.... téngase presente...

sábado, 3 de abril de 2010

LOS CIMIENTOS DEL SABER (REFLEXIÓN)


Los años de la niñez, adolescencia y juventud, son vividos en ciertos casos, con la idea que prácticamente nunca acabarán. Así lo demuestran al menos, las expresiones despectivas de algunos menores de edad, al referirse a los ancianos o adultos mayores. Incluso, la adultez ya es vista por muchos, como una etapa de decadencia; sin considerar que tarde o temprano, todos llegaremos a recorrer el mismo camino: aquel camino al cual pocos quieren llegar.
Si bien la pujanza de la juventud, y la prontitud o destreza característicos de los años mozos, posibilitan la diversidad de variadas actividades, versus una ágil capacidad de reacción ante lo adverso; nunca sin embargo, ello igualará a la experiencia adquirida a travez de los años; versus la sabiduría y criterio, producto de una trayectoria alcanzada a costa de caídas, tropiezos y golpes que la vida nos depara.
Por ello y muchas razones más, el niño y el joven no deberían tratar de "viejos" a los adultos.
(A propósito de esto, últimamente en un aviso publicitario de la T.V., se ve a un hombre decir: "las cosas son viejas, no las personas...")
La ropa es vieja. Las personas son mayores, ancianos, etc. A no ser que alguien, por cariño trate de esta manera a otro, y siempre que él o ella, esté de acuerdo con ese trato.
Recuerda niño, recuerda joven: Los años pasarán velozmente; más aún cuando en los últimos tiempos los días serán acortados, según la profecía bíblica (Sn.Mat.24:22). Y también necesitarás del apoyo, comprensión, respeto y honra de quienes vengan tras de tí.