Mientras me trasladaba en bus, un día de la semana que ya termina (Mayo de 2010), fijé mis ojos en el titular de un periódico matutino gratuito, que un pasajero iba leyendo.
A simple vista, ese titular (encabezamiento de este comentario), podría deducirse de alguna encuesta o estudio realizado.
Sea como sea, esta afirmación nos puede llevar a pensar que el día de mañana, también podríamos concluir: "Niños vengativos, son más respetados con el crecimiento" o quizás... "Niños pillos son más prósperos con el crecimiento" etc., etc.
No me deja de llamar la atención que, con este predicamento se pretendan sentar las bases de una desaprobación de un principio básico de la voluntad divina, cual es, el fortalecimiento de la verdad.
Para empezar, Jesús es la Verdad. El promueve la verdad y desecha la mentira. La mentira nunca saldrá victoriosa. Cierto, que muchos pueden obtener suculentos beneficios por medio de sus mentiras... pero tarde o temprano, estos beneficios se revertirán en su propio perjuicio.
Aprobar la mentira en un menor, es incentivar la dehonestidad en su etapa adulta; puesto que la experiencia indica que los hábitos adquiridos en la infancia, se fortalecen en la etapa adulta. Así por ejemplo, quien se acotumbró a mentir en la niñez, fácilmente podrá engañar a los demás y a sí mismo, en la madurez de su vida: el no pagar su pasaje en el Transantiago, o el conseguir una licencia adulterada... etc. etc.
Finalmente, el éxito pleno que otorga una satisfacción genuina al individuo, con una conciencia limpia, sin remordimientos y libre del juicio divino inevitable; es y siempre será el resultado de la práctica habitual de la verdad y búsqueda de la Verdad mayor: JESUCRISTO, UNICO CAMINO HACIA DIOS....
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